Escritora: ¿Somos unos vendidos?

Hoy quería hablar de tres facetas artísticas y del dinero. O más bien de la diferencia entre los que están en la cima y los que están bajo el suelo enterrados como topos. Y también de la diferencia del éxito en escritores y el resto de artistas.

Es bien sabido por todos que cualquier carrera artística es difícil. Los que trabajen 40 horas semanales + horas extras en cadenas de montaje nos llamarán pintamonas de mierda y llegarán a su casa reventados y no querrán pensar, solo ver la tele. Pero tendrán un sueldo. De la dignidad de ese sueldo hablaremos más adelante.

Primero, hablemos de las siguientes tres facetas artísticas: el dibujo, la música y la escritura.

Cuando empieces en cualquiera de las tres te prostituirás por visibilidad. Subirás mil dibujos a deviantart y comentarás a otros artísticas con la esperanza de que le den click a tu perfil. Harás un evento por facebook para que tus colegas, los que más te quieren vayan a verte tocar en un concierto gratuito muy mal montado, y si eres escritor te leerá tu madre y te mentirá y te dirá: “Que bien, cariño”.

Serás malo. Muy malo cuando empieces. Como todos al principio.
Será horrible intentar sacar la cabeza de la tierra, en la profundidad que estás metido y te sentirás obligado a reverenciar a aquellos que subieron a la cima en un ascensor alado o sino serás tachado de envidioso.

¿Cuantas críticas tendrá que soportar un dibujante de gente que no sabe ni hacer un monigote de palo?
¿Cuanta gente se saldrá de la sala para fumar aprovechando que eres una banda telonera de una más grande?
¿Cuanta gente te perdonará la vida leyéndose tu libro hasta el final a pesar de no gustarle?

Muchísima

Y más, cuando algún día decidas que tu arte tiene un precio, porque al parecer estas cosas se hacen “por amor al arte” porque queremos ser bohemios y agrandar nuestros ya gigantes egos. Tus amigos que te apoyaron al principio por amistad, querrán muestras gratis por ese apoyo que te brindaron al principio y que resulta que era falso y condicional. Condicional a que si tienes un mínimo de éxito, lo compartas con ellos y ellos a cambio hablarán de ti con la gente. Servirás como tema de conversación en una aburrida mañana tomando café con los compañeros: “¿Sabes que tengo un amigo artista?”

[…]

Las peticiones de “amigos” en pro de tu arte:

“Hazme un dibujo tuyo de esos, anda”.
“Cuélame al bolo que no tengo tanta pasta”.
“Mándame tu libro y me lo leo”.

Y aquí no sé cual de los tres está peor pagado. Al que se lo piden de gratis o al que se lo piden y además le insinúan que le hacen un favor. Al parecer es un FAVORAZO que alguien te haga una petición de tu arte, tú que te has tirado horas y horas practicando una habilidad para hacerlo con facilidad. “Si no te cuesta na…”. FAVORAZO que quieran verte y hacer bulto en tu concierto porque quizás haya un cazatalentos y la gran cabeza de tu amigo les haga pensar que tenéis fans. FAVORAZO que se lean tu libro en el que has invertido meses de trabajo y que malvendes cual prostituto y su maravillosa opinión seguramente sea “está guay”.

También llegará el día que te pregunten sobre tus motivaciones y aquí hay una larga lista de pretensiones de la que vamos picando, quizás sin entender que en realidad son excusas en un cajón de sastre y que soltamos para satisfacer al preguntón de turno. (Permitidme, como escritora, aludir a la escritura, aunque creo que son intercambiables).

Escribo porque siento.
Escribo por y para las musas caprichosas.
Escribo porque tengo algo que contar muy dentro de mi.

ETC.

Sabes que si dices que quieres escribir/pintar/tocar por dinero la gente se llevará las manos a la cabeza y dirá:

“¡Habráse visto el ególatra este! Quiere cobrarnos por nuestro ocio, ¡cuando sin nosotros no es nada!”

Y yo contestaré:

“Señor, no somos parásitos. Le ofrecemos algo que llene su vida cuando no esté en su trabajo de mierda: ocio, entretenimiento y felicidad. A cambio, ese será mi trabajo: crear. Me gustará más que a usted el suyo, pero recuerde, que yo no cobro todos los meses y se fustiga mi ego tanto como su cuerpo. Yo también tendré que tener un trabajo para poder pagar mis facturas, estaré pluriempleado. Un empleo me gustará más que otro y el tiempo dirá si valdrá la pena el esfuerzo. Si nadie escribiese nada. Si nadie diese vida a nada. ¿Donde estaría el ocio que llena los ratos grises de su vida cuando no está en su trabajo?  ¿Usted que es sin nosotros?”

En la época moderna de marketing, que nos obliga a prostituir ese trabajo, que muchas veces se hace en el tiempo libre se han creado expresiones para vender el supuesto éxito:

Llenar estadios de fans en un concierto.
Llenar galerías de arte en una exposición.
Vender X libros.

Y aquí es donde quiero hacer una distinción para los escritores, que no sé si son víctimas del marketing o fieles al lenguaje, tan fieles que han caído en una vil trampa.

Está claro que el éxito y talento de los músicos también se mide por ventas de discos, pero siempre tienen la magia del directo. Los artistas, que venden un original por miles de millones de euros implica calidad en un mismo producto, así como la visión y la exposición es muchas veces gratis. Pero los escritores, ay, esos, creadores de mundos, cuyo éxito se mide en copias y en la cesión de sus obras para uso en otras plataformas que les den más vida. Como si fuese un arte arcaico que solo unos pocos entienden y que hay que traducir en forma de imágenes secuenciadas.

Ni se te ocurra usar tu mismo esta fórmula de marketing para hablar de tus objetivos. Es impropio de un artista decir que quiere “Vender cierta cantidad de ejemplares de su obra”.

Porque eso lo convertiría en un vendido.

Y más aún. Las nuevas tecnologías nos han hecho malvender nuestras obras a preciosa bajísimos en comparación con autores reconocidos. Somos como las zapatillas chinas de baja calidad. O al menos, así se nos ve. Mientras que Nike podrá sacar el zapato más feo de la historia, ser elogiado y vendido por encima de un precio que merecería la pena.

Me he planteado, yo que estoy escribiendo una colección de relatos, si es ético vender ésta a 3€ ya que veo muchos compañeros vendiendo sus obras por 1€. Tengo claro que esa diferencia de 2€ no me va a sacar de pobre y realmente siento que debería venderla por 3€. Pero también quiero que me lean, por supuesto. Pero esa nimia diferencia de 2€ puede hacer la diferencia. Al final y al cabo, los sueldos, tanto del trabajador medio como del artista, con irrisorios.

En realidad, acabamos siendo unos vendidos, por amor al arte.

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Escritora: Cosas que me dan miedo (y eso que escribo terror)

Habrá gente que piense, que los que escribimos terror somos inmunes al miedo. Que escribimos escenas llenas de suspense, oscuridad y muerte con una sonrisa en la cara pensando: “El lector se va a cagar…”

Nada más lejos de la realidad. Recordad: Soy una chica adorable que mide 1’50 ¿Qué os podría hacer?
Hoy os traigo una lista de cosas que me dan miedo para que me veáis como un ser más vulnerable y no me tengáis en cuenta que en mis relatos me suelo pasar con la sangre y las muertes. Supongo que es mi estilo. Los fantasmas que te abren los armarios de la cocina no me dan miedo, me parecen molestos ¿no tienen otra cosa que hacer?

Lo primero que me ha impulsado a hacer esta entrada ha sido el replantearme un relato que había escrito. No quiero desvelar mucho, por que pertenece a mi antología, pero básicamente exploto el sentimiento de indefensión de un colectivo de personas frente a otras en el ámbito nocturno, lo cual afecta a la psique de la protagonista (lo cual puede resultar ofensivo para algunos).
Cuando escribo, escribo sobre mis propios miedos, porque es de ahí donde creo que puedo sacar más jugo y fomentar la empatía del lector con la trama y los personajes. Eso no quiere decir que siempre vaya a matar mujeres porque soy mujer y tenga miedo a la muerte. Pero sí tengo que jugar con estereotipos en ocasiones. Miedos arraigados.

Sin más dilación ni disclaimers…

COSAS QUE ME DAN MIEDO

1. Los payasos.

Sí. Tengo miedo a los payasos. (Qué típico) Incluyo a los mimos tan graciosos de la puerta del sol. A veces también al Bob Esponja tan cutre que se pasea por la plaza.

Recuerdo de forma muy vívida el ver en la televisión una de las escenas más conocidas de la película de IT. Solo esta. Grabada a fuego.

11-600x338.png Hola, me llamo pennywise y vengo a darte pesadillas para meses. No podrás pisar cerca de una alcantarilla jamás, creerás la leyenda urbana de que salen cocodrilos por el retrete y mearás a contrarreloj por temor a un mordisco. 

Tengo que confesar aquí, como fan de Stephen King que… ¡NO HE LEÍDO “IT”!
Lo siento, no he superado la imagen de la película, no sé si el libro me hará bien o acrecentará este miedo que me hace ponerme las manos a modo de anteojeras cada vez que voy al centro de Madrid siendo la burla de mis congéneres.
No solo me traumatizó esta imagen. Mi miedo se acrecentó cuando a los adultos de mi vida les empezó a parecer gracioso obligarme, sí, obligarme a echar dinero a los mimos del retiro. Para una criatura que ya desconfía de la gente de maquillaje excéntrico y de “estatuas” que de repente se mueven…lo mejor no es forzarlo. Recuerdo acercarme lentamente, hasta una distancia prudencial y luego lanzar el dinero al arcón que tenían frente a ellos y echar a correr en dirección contraria mientras ellos comenzaban a moverse y realizar el paripé que tenían montado.
Siento una desconfianza y angustia cerca de estos seres. Siento que traman algo.

Lo peor de todo viene cuando, estudiando asesinos en serie, descubro la historia de John wayne gracy también conocido como “Pogo” el payaso.

Tendré que ver la película antigua, leer el libro y ver la nueva. Pero no sé si soy capaz.

2. REC

Esta ha sido otra de las películas que me ha dado miedo. No he visto la segunda ya que me spoilearon que el tema derivaba a algo más paranormal y a mi precisamente me daba miedo toda la parafernalia biológica y el hecho de que estuviese localizada en un bloque de pisos y que no era una americanada. Me gustó el rollo del cámara corriendo, le daba un toque amateur que lo hacía más cercano y creíble.
Después de ver las escaleras subí a casa como si tuviese un cohete en el culo. La luz del rellano no funcionaba (siempre se dedicaban a robar las bombillas) y era incapaz de acertar a meter la llave. Acojonadita. ¿Igual es que me dan miedo mis vecinos?

rec_2007_10-1024x588.jpg Hola, soy tu vecina ¿tienes sal?
Esto me recuerda que una vez nos pidieron sal y mi madre, que es una mujer muy supersticiosa, le dijo al vecino que no, que daba mala suerte.

3. Cuarto Milenio

Aquí tengo que aclarar que no siempre. Pero en mi antiguo piso, junto al ronroneo de la calefacción, las paredes que crujían y el largo y oscuro pasillo que acababa en un espejo me acojonaba un poco. Sobre todo cuando tenía que salir de la habitación e ir al baño. Lo hacía, nunca mejor dicho, cagando hostias.
A mis 24 años mi cerebro me sigue diciendo que si me quedo en la cama y me tapo bajo la sábana estaré protegida. Todos sabemos que la sábana es a prueba de todo, por eso los griegos se vestían con togas, que eran sábanas (?)

Me gustaría mencionar una de sus “reconstrucciones”.

Los ojos de esa mujer. Tan abiertos, tan negros, tan penetrantes. Lo he vuelto a ver antes de ponerlo y he pausado en el momento clave y he tenido que apartar la mirada. Sentía que me estaba mirando el alma y que sabía mis más sucios secretos. Me ha dado un escalofrío.

4. Este capítulo de House

Capítulo 17 de la Séptima temporada.

Sinopsis con spoiler: Un hombre sin hogar y ex drogadicto se encuentra en un parque con signos de deterioro olfativo y horribles cicatrices y marcas de quemaduras en su pecho. Con una identidad incierta y un grave empeoramiento de su misteriosa enfermedad, el equipo busca los archivos personales del paciente y los antecedentes familiares con el fin de entender su desprendimiento. Al final el equipo descubre un secreto inquietante sobre el hombre cuya vida se salvó. Es un asesino en serie muy buscado que se come a sus víctimas. La enfermedad que presenta le hace, curiosamente, intolerante a la clorofila.
Diagnóstico: Enfermedad de Refsum.

Creo que es uno de los mejores capítulos. Tras sacarle huesos que tenía incrustados en el colon, su irónica enfermedad y el giro argumental del capítulo en la última frase me producen escalofríos.

La verdad es que el canibalismo me aterra como comportamiento humano. Tengo un relato en el que hablo sobre la posibilidad de que mi novio sea un caníbal. También me resulta increíble que no esté penado por la ley específicamente. Si no lo sabíais, pues ya os vais con algo aprendido a la cama.
Por ley, no es lo mismo matar a alguien de una puñalada que de 100. Se te aplica una pena por ensañamiento.
Si matas a alguien y te lo comes solo te pueden penar por matarlo. No tienes más pena por el acto de comértelo. Bueno, te penan por “delitos contra el respeto de los difuntos”. En esos delitos entran cosas como profanar tumbas, etc. No se hace referencia expresamente.

También aprendí sobre un asesino canibal cuando estuve invstigando asesinos en serie célebres. Este no es en serie porque mató solo a una chica, pero el hecho de que escribiese un libro y leer sobre ello y me revolvió las tripas y se me quedó en la mente de forma traumática.

En Europa, probablemente, el crimen antropófago más célebre fue el del japonés Issei Sagawa que, en 1981, mató en París a Renée Hartevelt, una estudiante holandesa con la que estudiaba en la Sorbona, para comérsela; fue considerado demente, se le encerró en un hospital psiquiátrico pero, por error, se le diagnosticó una enfermedad mental y fue extraditado a su país donde quedó libre.

5. Las arañas

Esto es una fobia seria y no pienso poner una foto. Gracias a los graciosos de mis hermanos, que de dedicaban a cogerlas y a lanzármelas les cogí miedo. Me dan miedo todas, pequeñas, patilargas, negras, peludas, con colores llamativos…

¡NO PUEDO CON ELLAS!

Próximamente, cuando mi colección de relatos esté a punto de salir haré otra lista un poco más “psicológica” y menos humorística. Hasta entonces…

#Bye

#LuluStyle

Mente: Ansiedad social

Ansiedad social. No es lo mismo que timidez. No. NO. ¡NO!

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Esta entrada que estás a punto de leer te va a hacer pensar que soy idiota o quizás te haga pensar que ¡no eres el único en el mundo! ¡A ti también te pasa!

(Gracias a todos por los votos en la encuesta de twitter para hacer esta entrada que se me antoja un poco personal, ya que no hablo de esto con todo el mundo)

Definición:

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La definición es clara, la gente con ansiedad social siente ansiedad en situaciones sociales.

Estas varían entre personas y también el grado de ansiedad y los síntomas, pero por lo general esas situaciones se evitan para no pasar esa ansiedad y tensión. Si se tiene que desarrollar la actividad, la persona lo hará bajo una profunda sensación de angustia y desarrollará una sintomatología que veremos más adelante.

En cuanto a porqué se desencadena en mi caso no es por padres sobreprotectores sino por una vida social un tanto extraña desde la adolescencia.

La gente que me conoce no me definiría jamás como una persona tímida.
Creo que en ningún punto de mi vida lo he sido. Quizás se me define como reservada al principio.
He tenido épocas en las que tenía una vida social abundante, como a los 15 años donde tenía un grupo de amigas con el que prácticamente salía todos los días, y épocas en las que podía tirarme meses en casa olvidándome de que tenía un círculo de amigos y solo interactuaba en foros, con gente desconocida, ni siquiera hablando por micro.

A mi misma me resulta raro, habiendo sido objeto de burlas desde pequeña por mi aspecto físico, y luego por mi estilo (gótico/emo) que a estas alturas de mi vida, cuando visto “normal” y he intentado minimizar mis “defectos” físicos me causen TANTA ansiedad ciertas situaciones que antes me importaban una mierda directamente. Aunque el quid de la cuestión es que causa ansiedad tanto la situación y el ser juzgado, como el que se descubra que estás sintiendo ansiedad. Como siempre en las fobias, la lógica brilla por su ausencia.

Situaciones que me causan ansiedad:

(Intentaré hacer el listado en orden descendente según el grado de ansiedad que me causan)

  • Intervenir en clase. Esta es mi número uno. No. NO. No puedo. ¿Levantar la mano a sabiendo que es para preguntar una duda, es decir, demostrar que no tengo ni idea? ¿Y si hago una pregunta estúpida? Una vez se me ocurrió preguntar. Levanté la mano y dije que no entendía nada en clase de química. No supe que me explicaron después de la angustia que sentía. Cuando acabó la clase me levanté y me fui a mi casa humillada.
    2002
  • Hablar en público. Esta es la número uno en la lista del ansioso. Curiosamente, si tengo que hacer una exposición sobre un tema preparado ante conocidos no me causa tanta ansiedad. También recuerdo que en la ESO una vez me eché a llorar y no pude exponer.
    200
  • Fiestas. Puedo estar. Si conozco a alguien no me separaré de él. Me pegaré a su pierna si hace falta. Soy esa persona que juega con el perro. Si no conozco a nadie escucharé pero no intervendré en conversaciones por miedo a decir algo fuera de lugar. Se me olvidará el nombre se cualquier persona que me presenten según lo hagan pues el hecho de dar dos besos me supone ansiedad (odio esta imposición social sobre la mujer) Y si, por algún casual digo algo, luego me sentiré juzgada y angustiada y rememoraré la escena en mi cabeza unas cuantas veces.
    2003
  • Burocracia. Esto para mi es una ansiedad ante tener que hablar con administrativos. Como son encuentros anticipados llevaré en mente la conversación completa. Estas situaciones las evitaré el máximo tiempo posible y sufriré todo el tiempo sabiendo que me tendré que enfrenar a ello. Me causa ansiedad hablar con secretarios, directores, funcionarios, policías… Si por ejemplo tengo que hacer una matrícula, esperaré casi hasta el último día. Si me faltan papeles o hay algo incorrecto querré que me trague la tierra de la vergüenza.
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  • Encuentros inesperados. Por lo general si te veo por la calle y te conozco no te saludaré. Estoy un poco ciega pero no tanto. Lo mismo con la sordera. Si nos hemos encontrado por la calle probablemente ignoraré tu presencia, me resulta muy incomodo la interacción intrascendente que es “Hola…¿qué tal?” “bien…” “me voy que tengo prisa”. Soy espectadora de mi misma en esos casos.
    2004
  • Hablar por teléfono. Si me llamas y no eres mi madre o mi novio te odiaré y mucho. Me cagaré en ti en cuanto cuelgue. Odio coger el móvil de otros. Casi nunca oigo nada y no sé cómo comportarme ni que decir. Soy incapaz de pedir comida por teléfono.
    2005
  • Compras: Me da ansiedad ir a comprar. Si estoy comprando ropa no quiero que venga nadie a juzgar mi cuerpo ni lo que compro ni a darme consejos. Si estoy en el supermercado no quiero que me den monedas y se me caigan así que intento pagar con tarjeta o si llevo monedas las cuentos como 4 veces para no darle menos dinero a la cajera.
    2006
  • Comer y beber en público. Cada mordisco está medido y pensado para que no haya un accidente. No comeré espaguetis en público.
    2007
  • Escribir en público. Siento que se juzga cada trazo. Si un profesor se pasea durante el examen sentiré que está mirando lo que escribo y pensando que soy idiota. Me bloquearé y haré como que no estoy escribiendo porque estoy pensando.

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Uno de los puntos claves es que yo misma que mi reacción es desmedida y exagerada, pero no evitable.

Extracto de la wiki:

Quienes padecen de fobia social experimentan un temor exagerado a ser objeto de juicios negativos por parte de otros. Es por ello que evitan de modo constante un gran número de actividades de orden social ya que cuando se exponen a las mismas sufren una gran tensión y síntomas ansiosos tales como:

(Extracto de síntomas que yo padezco, varían según la persona)

Síntomas físicos

  • Rubor.
  • Temblores en manos o pies.
  • Palpitaciones.
  • Sensación de falta de aire.
  • Molestias gastrointestinales: sensación de vacío en el estómago
  • “temblor” en la voz.
  • Agarrotamiento y tensión muscular.
  • Sensación de opresión en la cabeza, sensación de fatiga y sequedad bucal.
  • Sensación de frío (escalofríos) o calor.
  • Confusión.
  • Insomnio.

Síntomas cognitivos y emocionales

  • Miedo a bloquearse mentalmente, tartamudear, toser, etc.
  • Temor a la evaluación negativa, la persona piensa que está siendo juzgado o criticado por los demás.
  • Pensamientos negativos (ej. “voy a hacer el ridículo”, “quedaré bloqueado y no sabré que decir”, “seguro que no les interesa mi opinión”, etc.)
  • Sensación de irrealidad (desrealización o despersonalización).
  • Sensación de que todos lo están observando y enjuiciando.
  • Temor y creencia de ser visto como ansioso, débil, raro, loco o estúpido.
  • Temor y creencia de no saber comportarse de un modo adecuado o competente.
  • Ansiedad intensa frente a un grupo de personas.
  • Temor a manifestar síntomas deansiedad

La verdad es que sufro tanto por los síntomas como por evitar situaciones que me gustaría vivir pero que me hacen pensar “no puedo…” porque hay una anticipación ansiosa. También me jode, a veces, no ser tan espontánea, incluso con mis amigos más cercanos, de lo que me gustaría. Es cansadísimo  pensar en cada acción y movimiento, escrudiñar la cara del otro intentando descifrar si piensa algo malo de ti y luego repasar cada situación vivida en tu cabeza. De ahí la evitación. También están lo que se llaman conductas de seguridad que son comportamientos que protegen de sufrir ansiedad.

 

Conductas de seguridad:

·         Recurrir a otras personas para que hagan cosas por ellos. (Hago que mi novio pida comida por teléfono)

·         Evitar mirar a los ojos o desviar la mirada. (Hace poco tuve que interaccionar con dos personas que conocía de un día y seguro que mis ojos parecían que seguían una partida de ping pong)

·         Apartar la mirada si cree que alguien le va a preguntar algo.

·         Cruzarse de brazos.

·         Evitar ciertas personas, lugares o ambientes.

·         Evitar hablar con los demás; hablar poco o nada; hablar ininterrupidamente para evitar silencios; hablar muy deprisa o muy despacio; hablar sólo de un tema que se domina. (Aunque parezca imposible, hago todo esto)

·         No saludar; ignorar a los demás; no participar.

·         Escapar y refugiarse en el cuarto de baño; mojarse la cara en el baño.

·         Lavarse las manos.

·         Ponerse la mano delante de la cara.

·         Tensar los músculos fuertemente para no temblar.

·         Apretar vasos y cubiertos al cogerlos. (y los boligrafos al escribir, lápiz al dibujar…)

·         No comer determinadas comidas por miedo a hacer el ridículo.

·         Beber mucha agua.

·         Dejar de escribir cuando alguien se acerca.

·         Ocultar la firma de documentos con la mano.

·         Pagar en efectivo para evitar pagar con tarjetas. (yo al revés)

·         Preparar excusas para justificar comportamientos. (soy la reina de las excusas)

Tomar alcohol

·         Situarse de forma estratégica en reuniones (ej. sentado al final de la clase, en extremos o laterales).

·         Ensayar cuidadosamente lo que se va a decir al mismo tiempo que se está hablando.

·         Revisar y evaluar el discurso propio.

·         Tratar de imaginarse como “está quedando” ante el otro.

·         Despistarse o distraerse pensando en otras cosas.

·         Caminar encorvado o agachando la cabeza.

·         Esconder las manos tras la espalda.

·         Manipular un objeto con la mano para descargar la ansiedad (ej. bolígrafo).

·         Tics y hábitos nerviosos variados: mover una pierna, frotarse los ojos y la cara, tirarse del pelo, cruzar las piernas, pellizcarse, morderse las uñas, etc.

·         Caminar auto-observando y controlando cada paso que se da.

·         Dar la razón en todo, evitar discutir.

·         Evitar sonreír; mantenerse serio o distante.

·         Ser el primero ó el último en llegar a cierto lugar (ej. una clase).

 

Según la wiki:

En definitiva, La fobia social como cualquier otra fobia es un mecanismo desarrollado para evitar situaciones potencialmente peligrosas para la supervivencia, pero en la sociedad moderna este mecanismo es un problema mayor que el propio peligro, pues incapacita a la persona el poder hacer una vida como desea. El exponerse a la situación temida puede provocar un ataque de ansiedad, y el miedo a sufrir ese ataque es el principal motivo por el que a la persona le cueste enfrentarse a sus miedos. También la ansiedad suele ser un acompañante habitual de quien padece fobia social.

2001

 

#ByeCoralu