Cuerpo: “Compritas”

Tengo sobrepeso. Yo lo sé. La dependienta de la tienda de ropa lo sabe. El espejo del probador y mi madre también lo saben. Y no se cansan de repetírmelo.

Y yo no me canso de repetirme a mí misma “Quiérete” cada día. Pero algunos días es solo un susurro y las voces de los demás son como gritos en una habitación vacía que hacen eco por las paredes y reverberan en el agua de mi cuerpo.

El otro día fui de compras desde hace mucho tiempo. Nunca me ha gustado ir realmente. Soy muy crítica con la ropa y muy rata. O eso creía hasta que me he dado cuenta de que lo peor es enfrentarme al probador. Podrán poner la iluminación y el espejo que les dé la gana para “vender más porque te ves mejor” pero te repelen cuando ves como es la talla 32. La tienen ahí, la primera en la percha, y siempre va a haber más de esa talla, porque no hay tantas mujeres con una 32. Es un hecho que las tallas medianas son más vendidas.
Lo entiendo. Es difícil hacer ropa para tantos cuerpos diferentes con apenas 6 tallajes, ya que no todos somos gordos por los mismos sitios. Pero se me quedó un sabor amargo al volver. No es que estuviese gorda, me sentía deforme.
Me probé un peto vaquero. La “M” no me abrochaba. La “L” sí. Pero la “L” me quedaba larga de pierna, larga de tirantes y larga de la costura de la entrepierna. Era gorda y bajita.

Tras esa decepción que oculté como pude fui en busca de sujetadores. Es sabido por todas las mujeres que la fealdad del sujetador es directamente proporcional al tamaño de éste. Os juro, que si tuviese que llevar un sujetador tan pequeño y lleno de relleno pero tan caro y precioso preferiría ir sin él. Os lo juro. Os están estafando. Porque los míos son como dos cacerolas juntas. Color piel. No vaya a ser que la gorda se crea sexy. Además de bajita y gorda parecía que tenía demasiado pecho y mi ropa solo podía ser funcional, no bonita. Lo dicho, me sentía deforme.

besos

Llevo tiempo intentando bajar peso. Digo intentando porque bajé 4 kilos y ahora que me he mudado y no tengo báscula y no voy al gimnasio y no lo sé.
Me está costando muchísimo. Porque además estoy intentando cambiar mi estilo de vida. No puedo levantarme tarde y saltarme el desayuno y el almuerzo y luego tirarme todo el día sentada en la silla del ordenador jugando a videojuegos, escribiendo y leyendo.

                                                                         Pero lo hago.


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Y es una puta mierda porque lo quiero todo.
Quiero ser una persona organizada y de provecho que madruga, hace yoga, su sesión de abdominales y se toma su smoothie bowl mientras lee post sobre reflexiones filosóficas y le encanta.

                                                                       Pero no es así.

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No puedo pretender ser doña perfecta todos los días. Tengo que contentarme con victorias pequeñas poco a poco. Hay días de mierda y hay que aceptarlos.

gordaEsta es la silueta de una foto mía. Se me ocurrió la idea de hacerlo ya que yo misma, cuando veo la foto me veo preciosa y quería despersonalizarme para ver si estaba TAN gorda, todo esto tras un comentario de mi madre sobre que no me pasase comiendo. No lo hagáis. Despersonalizarse es una mierda. No soy un dibujito gordo. Soy una persona, que puede estar gorda hoy y dentro de unos meses ser anorexica, por eso la gente pide que dejéis de odiar a los gordos.  
Y sobretodo, no tengo que justificar el porqué estoy gorda. Nadie tiene que pensar que soy una zampabollos, o una depresiva o una ex-fumadora. No tengo que presentarle a nadie un informe de mi salud diciendo que no me moriré en 4 años por infarto pero sí en 10, por gorda.

No os engañéis, seguiré bajando de peso porque quiero ser la mejor versión de mi misma, y hacer deporte es saludable. Lo que no es saludable es el odio que hay contra algo que ni te va ni te viene.

Dicen que hay victimismo y vaguería, pero no veo el mismo odio hacia los fumadores que hacia los gordos que además de matarse ellos reducen la vida del todo el que esté alrededor. Y lo digo desde la experiencia.

Mucha gente es gordofóbica hasta que entra el dilema de las pruebas físicas de una bombera, entonces siempre está la pregunta ¿cómo una mujer va a salvar a un gordo de un edificio en llamas?

#ByeCoralu