Escritora: Cosas que me dan miedo (y eso que escribo terror)

Habrá gente que piense, que los que escribimos terror somos inmunes al miedo. Que escribimos escenas llenas de suspense, oscuridad y muerte con una sonrisa en la cara pensando: “El lector se va a cagar…”

Nada más lejos de la realidad. Recordad: Soy una chica adorable que mide 1’50 ¿Qué os podría hacer?
Hoy os traigo una lista de cosas que me dan miedo para que me veáis como un ser más vulnerable y no me tengáis en cuenta que en mis relatos me suelo pasar con la sangre y las muertes. Supongo que es mi estilo. Los fantasmas que te abren los armarios de la cocina no me dan miedo, me parecen molestos ¿no tienen otra cosa que hacer?

Lo primero que me ha impulsado a hacer esta entrada ha sido el replantearme un relato que había escrito. No quiero desvelar mucho, por que pertenece a mi antología, pero básicamente exploto el sentimiento de indefensión de un colectivo de personas frente a otras en el ámbito nocturno, lo cual afecta a la psique de la protagonista (lo cual puede resultar ofensivo para algunos).
Cuando escribo, escribo sobre mis propios miedos, porque es de ahí donde creo que puedo sacar más jugo y fomentar la empatía del lector con la trama y los personajes. Eso no quiere decir que siempre vaya a matar mujeres porque soy mujer y tenga miedo a la muerte. Pero sí tengo que jugar con estereotipos en ocasiones. Miedos arraigados.

Sin más dilación ni disclaimers…

COSAS QUE ME DAN MIEDO

1. Los payasos.

Sí. Tengo miedo a los payasos. (Qué típico) Incluyo a los mimos tan graciosos de la puerta del sol. A veces también al Bob Esponja tan cutre que se pasea por la plaza.

Recuerdo de forma muy vívida el ver en la televisión una de las escenas más conocidas de la película de IT. Solo esta. Grabada a fuego.

11-600x338.png Hola, me llamo pennywise y vengo a darte pesadillas para meses. No podrás pisar cerca de una alcantarilla jamás, creerás la leyenda urbana de que salen cocodrilos por el retrete y mearás a contrarreloj por temor a un mordisco. 

Tengo que confesar aquí, como fan de Stephen King que… ¡NO HE LEÍDO “IT”!
Lo siento, no he superado la imagen de la película, no sé si el libro me hará bien o acrecentará este miedo que me hace ponerme las manos a modo de anteojeras cada vez que voy al centro de Madrid siendo la burla de mis congéneres.
No solo me traumatizó esta imagen. Mi miedo se acrecentó cuando a los adultos de mi vida les empezó a parecer gracioso obligarme, sí, obligarme a echar dinero a los mimos del retiro. Para una criatura que ya desconfía de la gente de maquillaje excéntrico y de “estatuas” que de repente se mueven…lo mejor no es forzarlo. Recuerdo acercarme lentamente, hasta una distancia prudencial y luego lanzar el dinero al arcón que tenían frente a ellos y echar a correr en dirección contraria mientras ellos comenzaban a moverse y realizar el paripé que tenían montado.
Siento una desconfianza y angustia cerca de estos seres. Siento que traman algo.

Lo peor de todo viene cuando, estudiando asesinos en serie, descubro la historia de John wayne gracy también conocido como “Pogo” el payaso.

Tendré que ver la película antigua, leer el libro y ver la nueva. Pero no sé si soy capaz.

2. REC

Esta ha sido otra de las películas que me ha dado miedo. No he visto la segunda ya que me spoilearon que el tema derivaba a algo más paranormal y a mi precisamente me daba miedo toda la parafernalia biológica y el hecho de que estuviese localizada en un bloque de pisos y que no era una americanada. Me gustó el rollo del cámara corriendo, le daba un toque amateur que lo hacía más cercano y creíble.
Después de ver las escaleras subí a casa como si tuviese un cohete en el culo. La luz del rellano no funcionaba (siempre se dedicaban a robar las bombillas) y era incapaz de acertar a meter la llave. Acojonadita. ¿Igual es que me dan miedo mis vecinos?

rec_2007_10-1024x588.jpg Hola, soy tu vecina ¿tienes sal?
Esto me recuerda que una vez nos pidieron sal y mi madre, que es una mujer muy supersticiosa, le dijo al vecino que no, que daba mala suerte.

3. Cuarto Milenio

Aquí tengo que aclarar que no siempre. Pero en mi antiguo piso, junto al ronroneo de la calefacción, las paredes que crujían y el largo y oscuro pasillo que acababa en un espejo me acojonaba un poco. Sobre todo cuando tenía que salir de la habitación e ir al baño. Lo hacía, nunca mejor dicho, cagando hostias.
A mis 24 años mi cerebro me sigue diciendo que si me quedo en la cama y me tapo bajo la sábana estaré protegida. Todos sabemos que la sábana es a prueba de todo, por eso los griegos se vestían con togas, que eran sábanas (?)

Me gustaría mencionar una de sus “reconstrucciones”.

Los ojos de esa mujer. Tan abiertos, tan negros, tan penetrantes. Lo he vuelto a ver antes de ponerlo y he pausado en el momento clave y he tenido que apartar la mirada. Sentía que me estaba mirando el alma y que sabía mis más sucios secretos. Me ha dado un escalofrío.

4. Este capítulo de House

Capítulo 17 de la Séptima temporada.

Sinopsis con spoiler: Un hombre sin hogar y ex drogadicto se encuentra en un parque con signos de deterioro olfativo y horribles cicatrices y marcas de quemaduras en su pecho. Con una identidad incierta y un grave empeoramiento de su misteriosa enfermedad, el equipo busca los archivos personales del paciente y los antecedentes familiares con el fin de entender su desprendimiento. Al final el equipo descubre un secreto inquietante sobre el hombre cuya vida se salvó. Es un asesino en serie muy buscado que se come a sus víctimas. La enfermedad que presenta le hace, curiosamente, intolerante a la clorofila.
Diagnóstico: Enfermedad de Refsum.

Creo que es uno de los mejores capítulos. Tras sacarle huesos que tenía incrustados en el colon, su irónica enfermedad y el giro argumental del capítulo en la última frase me producen escalofríos.

La verdad es que el canibalismo me aterra como comportamiento humano. Tengo un relato en el que hablo sobre la posibilidad de que mi novio sea un caníbal. También me resulta increíble que no esté penado por la ley específicamente. Si no lo sabíais, pues ya os vais con algo aprendido a la cama.
Por ley, no es lo mismo matar a alguien de una puñalada que de 100. Se te aplica una pena por ensañamiento.
Si matas a alguien y te lo comes solo te pueden penar por matarlo. No tienes más pena por el acto de comértelo. Bueno, te penan por “delitos contra el respeto de los difuntos”. En esos delitos entran cosas como profanar tumbas, etc. No se hace referencia expresamente.

También aprendí sobre un asesino canibal cuando estuve invstigando asesinos en serie célebres. Este no es en serie porque mató solo a una chica, pero el hecho de que escribiese un libro y leer sobre ello y me revolvió las tripas y se me quedó en la mente de forma traumática.

En Europa, probablemente, el crimen antropófago más célebre fue el del japonés Issei Sagawa que, en 1981, mató en París a Renée Hartevelt, una estudiante holandesa con la que estudiaba en la Sorbona, para comérsela; fue considerado demente, se le encerró en un hospital psiquiátrico pero, por error, se le diagnosticó una enfermedad mental y fue extraditado a su país donde quedó libre.

5. Las arañas

Esto es una fobia seria y no pienso poner una foto. Gracias a los graciosos de mis hermanos, que de dedicaban a cogerlas y a lanzármelas les cogí miedo. Me dan miedo todas, pequeñas, patilargas, negras, peludas, con colores llamativos…

¡NO PUEDO CON ELLAS!

Próximamente, cuando mi colección de relatos esté a punto de salir haré otra lista un poco más “psicológica” y menos humorística. Hasta entonces…

#Bye

#LuluStyle

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